lunes, 20 de agosto de 2012

Capitulo 26.


Me paré justo en frente. ¿Qué hago ahora? –Pensé- Supongo, que debería de decírselo, que está en peligro, si sigo con él. Debería llamar, o algo. Tendría que ducharme antes, pero, no me quedó tiempo. Vi una sombra asomarse por la ventana, y al segundo, desapareció.
~Pensamientos de Justin~
Vaya, está lloviendo mucho… -Piensa mientras se asoma por la ventana, mirando al cielo- Y en fin, voy a... ¿Quién es esa? ¿¡Que!? ¿Qué hace ahí Miriam, empapada de agua?
Justin fue corriendo a coger una toalla para que me seque, y entre para adentro.
Justin abre la puerta, y abre tanto la puerta, que casi le da un golpe a la pared con ella. Sale corriendo, baja los escalones se pone enfrente de mí y me rodea con la toalla, y luego con sus brazos. Yo con una toalla, que casi no sirve para nada, por que está lloviendo a cantaros, y termina empapada. Y Justin, que se queda abrazado a mi, y con la cabeza apoyada en mi hombro.
Justin: Pasa, y dúchate, prepararé algo caliente, te vas a poner enferma.
Yo asentí sin más, debido a que no podía ni esbozar una sonrisa, pensando en lo que tendría que decirle. Me meto en la ducha y cuando salgo, tengo una camiseta de Justin y unos pantalones de Pattie. Me los pongo, me pongo con la cabeza hacia abajo, cojo la toalla, y me lo intento secar, y sacudo la cabeza, luego, subo la cabeza rápidamente, golpeándome el pelo empapado en la espalda, y mojando un poco la camiseta de Justin. Me peino y me lo seco un poco, y me pongo las zapatillas que también me ha dejado Justin, y salgo. No está Pattie, pero se olía al chocolate caliente que hacía en las frías mañanas de invierno del año pasado. Lo estaba haciendo Justin, con la receta de su madre. Cojo una silla, y me siento en la cocina, mientras Justin prepara el chocolate.
Justin: ¿Por qué ibas así?
Yo: Justin…tengo que hablar contigo.
Justin apaga la hoya, y directamente, la aparta del fuego, y lo sirve en dos vasos.
Justin: Dime.
Yo: Pues…Que me han amenazado.
A Justin se le abrieron los ojos como platos y falto poco para que se le callera el vaso.
Justin: ¿Quién? ¿Cómo? y ¿Por qué?
Yo: Sandra, engañándome con una carta ‘tuya’ para esperar a las afueras y por ti.
Justin: Explícate.  
Yo: Pues, Sidney me dijo que tenía una carta para mí, tuya. Que la leyese, y eso, y ponía que tú me esperabas en las afueras del pueblo, pues, me dejaron mis padres allí y resulta, que estaba Sandra, con su padre, el mafioso, y me amenazaron, y tengo que dejarte. Sandra quiere salir contigo, y si no la dejo, me matará. O peor, te matará a ti.
Justin se tapó la cara con las manos, y vi caer una lágrima encima de la mesa. Él no quería que me matasen. Ellos son capaces de hacerlo, y por eso tengo tanto miedo, pero, es peor que lo maten a él a que me maten a mi. Daría la vida por él y sé que el por mí, aunque no se lo perdonaría si le pasara algo por mi culpa.
Nos quedamos en silencio, Justin se calmó y entonces se descubrió la cara, llevaba los ojos rojos, pero, yo no le dije nada.
Justin: Tenemos que hacer algo –dijo Justin con la voz temblorosa-
Yo: Si. Pero… ¿Qué?
Justin: Pues…
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